Caída de avión en BH: hijo de alcalde es identificado como una de las víctimas

La tarde de este lunes, 4 de mayo de 2026, estuvo marcada por una tragedia que unió al Valle de Jequitinhonha y a la capital minera en un sentimiento de profundo pesar.

Entre las víctimas fatales de la caída del monomotor en el barrio Silveira, en la región Nordeste de Belo Horizonte, está Fernando Moreira Souto, de 36 años. Era hijo de Nilo Souto, actual alcalde de la ciudad de Jequitinhonha.

En el momento del accidente, Fernando ocupaba el asiento reservado al copiloto, aunque la Policía Civil aclaró que estaba allí en condición de pasajero, ya que la aeronave no contaba con un profesional de copiloto.

A su lado en la cabina estaba el piloto identificado con el nombre de Wellinton de Oliveira Pereira, de 34 años, quien tampoco resistió el impacto y murió en el lugar.

A pesar de la gravedad de la colisión contra un edificio residencial de tres niveles en la Rua Ilacir Pereira Lima, tres pasajeros lograron sobrevivir y fueron prontamente auxiliados por los equipos de rescate.

Entre ellos está el joven Arthur Shaper Berganholi, de 24 años, natural de Teófilo Otoni, quien, según las primeras informaciones de la Policía Civil, sufrió apenas una fractura en uno de los pies.

También fueron rescatados con vida el padre de Arthur, Leonardo Berganholi Martins, de 49 años, y el pasajero Hemerson Cleiton Almeida Souza, de 52 años de edad.

En total, cinco personas ocupaban el monomotor que despegó del Aeropuerto de Pampulha a las 12h16 con destino inicial al estado de São Paulo, pero cuya trayectoria fue interrumpida pocos minutos después de levantar vuelo.

Con el impacto, la aeronave se fragmentó de forma impresionante: parte de los restos quedó retenida en el terreno del edificio alcanzado, mientras que otra sección del fuselaje fue proyectada directamente hacia el estacionamiento de un supermercado.

La aeronave involucrada en el desastre es un modelo EMB-721C, popularmente conocido como Sertanejo, fabricado por Embraer a mediados de 1979.

De acuerdo con los registros de la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac), el avión tenía capacidad para transportar hasta cinco pasajeros además del piloto, operando dentro del límite de ocupación en el momento del accidente.

Mientras los peritos del Cenipa y de la Policía Civil trabajan para esclarecer las causas mecánicas o humanas que llevaron al choque, vecinos y autoridades locales debaten los riesgos inmobiliarios y de seguridad en áreas urbanas.

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