Padre que perdió a toda su familia rompe el silencio y relata un perturbador encuentro con el criminal

El caso, marcado por un alto nivel de violencia, conmocionó a Brasil.

Perder a familiares de forma repentina es una experiencia que transforma por completo la vida de quienes permanecen. Incluso con el paso del tiempo, muchas familias continúan buscando respuestas, justicia y formas de afrontar la ausencia de quienes formaban parte de su día a día.

Más de un año después del caso que conmovió al país, el camionero Regivaldo Cardoso habló por primera vez sobre el único contacto que tuvo con el hombre condenado por la muerte de su esposa y de sus tres hijas.

El encuentro ocurrió durante el juicio celebrado el año pasado, cuando el acusado participó de manera remota en la audiencia que determinó su condena.

La esposa de Regivaldo, Cleci Calvi Cardoso, de 46 años, y sus hijas Miliane, de 19 años, Manuela, de 13, y Melissa, de 10, fallecieron en noviembre de 2023 en la ciudad de Sorriso, en el estado de Mato Grosso.

En aquel momento, el padre de las niñas se encontraba trabajando fuera de casa y recibió la noticia mientras estaba de viaje.

Según Regivaldo, asistir al juicio fue una de las experiencias más difíciles desde la pérdida de su familia. Relató que durante la audiencia tuvo acceso a detalles del caso que aún desconocía, lo que hizo que el momento fuera todavía más doloroso.

El camionero afirmó que revivir los hechos y escuchar los testimonios presentados en el tribunal despertó recuerdos que permanecen profundamente marcados en su memoria.

Durante el juicio, también tuvo la oportunidad de dirigirse al condenado. Regivaldo aseguró que quedó impresionado por la actitud mostrada por el acusado durante todo el proceso y afirmó no haber percibido señales de arrepentimiento durante su participación virtual.

“La frialdad de ese hombre, no tiene ningún sentimiento. Le dije: ‘no eres un hombre, eres un desgraciado; si fueras un hombre estarías aquí hoy mirándonos a la cara’. Que nunca salga de allí. Su frialdad era total, no mostró ningún arrepentimiento. Tiene un corazón muy frío e inhumano”, declaró.

El acusado fue condenado a 225 años de prisión. Sin embargo, una reciente decisión judicial redujo parte de la pena debido a la confesión realizada durante la investigación.

La medida generó una profunda indignación en Regivaldo, quien considera inapropiada cualquier reducción de la condena dada la gravedad de los hechos.

Además de cuestionar la disminución de la pena, el camionero también criticó procedimientos adoptados anteriormente por organismos públicos. Según él, fallos institucionales habrían permitido que el condenado permaneciera en libertad antes de que ocurrieran los hechos.

Mientras continúa siguiendo el desarrollo del proceso judicial, Regivaldo asegura que seguirá defendiendo el cumplimiento íntegro de la condena impuesta por la Justicia.

Para él, la lucha no se limita a la responsabilidad penal del condenado, sino también a la búsqueda de respuestas sobre decisiones que, en su opinión, podrían haber evitado una pérdida irreparable.

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