Hace apenas unos minutos ocurrió un grave accidente en el Sa… ver más…

Los gritos fueron ahogados por la oscuridad. En un tramo remoto de la BR-251, una furgoneta llena de trabajadores chocó de frente contra un camión pesado, y en segundos, familias enteras quedaron destrozadas. Nueve personas, entre ellas un niño, nunca regresaron a casa. Los rescatistas lucharon contra el metal retorcido, la lluvia y el terreno oscuro, pero el verdadero horror había sido…

En el kilómetro 446 de la BR-251, cerca de la comunidad rural de Barrocão, en Grão Mogol, una furgoneta que transportaba trabajadores de regreso a Ceará chocó de frente con un camión de carga pesada vacío que se dirigía hacia Rio Grande do Sul. El impacto arrojó a ambos vehículos fuera de la carretera, a un terreno accidentado, convirtiendo el rescate en una carrera contrarreloj en la oscuridad y la lluvia. Bomberos, personal del SAMU, la policía federal de carreteras y equipos forenses lucharon por llegar hasta las víctimas atrapadas entre los escombros, utilizando herramientas hidráulicas para liberar a los supervivientes y recuperar los cuerpos de los fallecidos.

Nueve personas que viajaban en la furgoneta fallecieron en el lugar del accidente, entre ellas un niño; otras ocho resultaron heridas, incluyendo otro niño y un hombre en estado crítico. Los dos ocupantes del camión sobrevivieron con heridas leves. Mientras los investigadores analizan las marcas de los neumáticos, las condiciones climáticas y el diseño de la carretera, este accidente pone de manifiesto una vez más la combinación letal que convirtió a la BR-251 en la tristemente célebre “carretera de la muerte”: tráfico intenso, curvas peligrosas, infraestructura deficiente y retrasos políticos. Detrás de las estadísticas se encuentran familias destrozadas para siempre, que esperan no solo respuestas, sino también un cambio.