Cómo RESUCITÓ el Arsenal tras 22 años de Maldición

Diciembre de 2020, el Arsenal ca al 15to puesto de la Premier League. Más cerca del descenso que de la Champions, la afición pide la cabeza de Mikel Arta, uno de los clubes más grandes de Inglaterra. Parece completamente roto. Arteta viaja de urgencia a Estados Unidos y se reúne con los directivos del club.
Allí toman una decisión clave que resulta determinante para el futuro. Con el paso del tiempo, el equipo mejora, pero siempre les falta algo. Siempre quedan segundos y toda Inglaterra se burla de ellos. Pero después de tanto sufrimiento, el Arsenal volvió a proclamarse campeón de la Premier en 2026 y nada más ganar el título, publicaron un vídeo celebrándolo en el que curiosamente no empezaba con Mikel Arta, empezaba con Arsén Benger.
Pero, ¿por qué el protagonista parecía un entrenador que llevaba años fuera del club? La razón es que esta historia empezó mucho antes, cuando Arsen Benger convirtió al Arsenal en un gigante y construyó un equipo tan perfecto que creó un estándar casi imposible de volver a alcanzar. Porque para entender el Arsenal actual, hay que comprender cómo llegaron a ser literalmente invencibles.
Todo empezó cuando Wenger llegó al banquillo del Arsenal en 1996. Hasta aquel momento era un técnico totalmente desconocido en Inglaterra y muchos dudaban seriamente de que pudiera triunfar en la Premier League. El míster heredó un equipo que estaba lejos de ser aspirante al título. Sin embargo, Benger vio el potencial para construir algo mucho más grande.
En apenas dos años revolucionó por completo al equipo. El Arsenal ganó el doblete Premier League y FAP en 1998, superando las expectativas de los más optimistas. Un año más tarde, fichó a Tierry Henry procedente de la Juventus de Turín. A partir de ahí, el francés dio un salto brutal de calidad a la delantera y se convirtió en referente absoluto del equipo.
Con 26 goles de Enri, el Arsenal volvió a proclamarse campeón de Premier League y FA Cup. En el año 2002 había construido una máquina imparable. El Arsenal combinaba talento, velocidad y agresividad como ningún otro equipo en Inglaterra. Pero Wenger quería más. se obsesionó con la perfección y transmitió esa idea a sus jugadores.
En la temporada 2003-2004, el Arsenal se mostró intratable y sentenció el título de Premier League en el derbi de Londres con cuatro jornadas de antelación. El Arsenal se mantuvo firme durante las últimas jornadas y lograron algo que parecía imposible, una temporada invicta, ni una sola derrota. Hasta el día de hoy, nadie ha podido replicar algo así.
El Arsenal había alcanzado la perfección que Benger siempre había imaginado. Era el equipo más dominante de la época y uno de los más admirados por los aficionados. Entonces, el club tomó una decisión que prometía elevarlos todavía más alto. Sin embargo, de un momento a otro, la Premier League cambió para siempre. El Arsenal comenzó a quedarse atrás y aquel equipo que parecía destinado a dominar Inglaterra durante muchos años terminó cayendo hasta tal punto de celebrar el cuarto puesto como un trofeo.
El Arsenal llegó a alcanzar una cifra absurda de 49 partidos sin perder, pero en Old Tratford, el Manchester United acabó con su invicto. Fue un partido tremendamente polémico e injusto para el Arsenal. Y como reconoció Benger, aquel día volvieron a sentirse vulnerables. Dos años más tarde perdieron la final de Champions ante el Barcelona y se quedaron a un paso de tocar la gloria europea.
Fue otro golpe durísimo, pero lo que no sabían es que lo peor estaba por venir. En el verano de 2006, el Arsenal cerró para siempre las puertas de Hybrid. Aquel estadio era parte de la identidad del club. Tenía un aura inigualable. A pesar de su misticismo, Hbrid contaba con tan solo 38,000 asientos. Su mayor rival en aquella época, el Manchester United, jugaba ante más de 70,000 personas.
Esto suponía una diferencia brutal de ingresos y si querían competir con los grandes, necesitaban un estadio acorde. Así nació el nuevo Emirates Stadium con 60,000 asientos y un diseño muy moderno. Sin embargo, su construcción tuvo un coste aproximado de 400 m0000es de libras. Para costearlo, el club pidió préstamos bancarios y asumió una deuda masiva.
Justo en esa época, Roman Abramovic compró el Chelsea y empezó a meter pasta como si no hubiera un mañana. Luego llegó Abu Dhabi Group al Manchester City e hizo exactamente lo mismo. De repente, los rivales del Arsenal tenían bolsillos con dinero infinito dispuestos a gastar lo que hiciera falta para ganar y el Arsenal estaba como men y nosotros aquí sin una fucking libra esterlina.
Patrick Vieira fue el primero en salir. En cuestión de un par de años con la salida tenría al Fútbol Club Barcelona ya no quedaba ni rastro de aquel equipo que había hecho historia. Entonces, a Arsen quedó más remedio que reinventarse. Apostó por jóvenes promesas e impulsó una nueva generación de grandes talentos con jugadores como Ces Fábregas, Samir Narry o Robin Van Persy.
Pero había un problema y era como un círculo vicioso porque el club no podía retener a sus mayores talentos jóvenes cuando aparecía otro equipo en mejor posición económica. En verano de 2011, Fabregas regresó al Barça, mientras que Nasri y Clichí salieron con destino Mansiri. A falta de sus estrellas, el Arsenal recibió una paliza absolutamente devastadora en Old Trafford.
Perdieron por 8 a2 ante el United de Ferguson, en lo que fue la mayor paliza para el club en 115 años. La temporada finalmente no fue tan dramática, acabaron en tercera posición, pero la realidad es que el equipo llevaba 8 años consecutivos atrapado entre el tercer y cuarto puesto y eso pasó a convertirse en la nueva realidad. Robin Vany, el gran referente del equipo en aquel momento, hizo las maletas para marcharse al Manchester United.
La salida de Van Persi fue como la confirmación al mundo de que el Arsenal ya no era un destino ganador. La diferencia de gasto con otros clubes era absurda. No solo es que no gastaron ni un solo duro, es que tenían beneficios en el mercado de fichajes y así parecía imposible competir. No obstante, en el año 2013 apareció un rayo de esperanza para los aficionados.
El Arsenal fichó a Mesuto, sí, procedente del Real Madrid por 50 m,000000es de euros. Fue el fichaje más caro de su historia en aquel momento. El Arsenal por fin se estaba liberando de cargas financieras relacionadas con su estadio y estaba empezando a tener más dinero disponible. Aquella temporada ganaron la FA Cup, su primer título después de 9 años de sequía.
Tras aquel trofeo, el Arsenal volvió a reforzarse con la llegada de Alexis Sánchez procedente del Barcelona. Y por primera vez en mucho tiempo parecía abrirse un camino esperanzador. Los Gunners volvieron a conquistar la FA Cup en 2015 y 2017. Benger se convirtió en el entrenador con más títulos en la historia de esta competición y entonces llegó lo que parecía la gran oportunidad.
En la temporada 2015-216, ninguna de las superpotencias del fútbol inglés estaba en buena forma. Parecía el momento perfecto para dar un golpe en la Premier League, pero de repente apareció el Leicester City de Jimmy Burry y rompió todos los pronósticos. El Arsenal terminó segundo a 10 puntos del líder, una oportunidad perdida que dolió muchísimo.
Un año más tarde el equipo cayó hasta la quinta posición. por primera vez en la era Venger se quedaron fuera de puestos Champions. En este punto la afición estaba muy frustrada y comenzó a dividirse. Muchos comenzaron a pedir la dimisión de Arsener. En el año 2018, la familia Croenque se hizo definitivamente con el control del 100% del club y tomaron la decisión más incómoda. Era el momento de cambiar.
Aunque se anunció como si hubiera sido decisión propia, la realidad es que Benger fue apartado del cargo y se fue profundamente dolido. Se marchaba el mejor entrenador en la historia del Arsenal, 22 años y 17 títulos, pero su legado trascendió más allá de los trofeos. Entonces el Arsenal anunció a Unai Emery como nuevo entrenador de cara a la temporada 2018-2019.
El nuevo Arsenal de Emery arrancó de forma espectacular. permaneció invicto 22 partidos consecutivos desde el mes de agosto hasta diciembre. Muchos pensaron que el gran Arsenal estaba de vuelta. No obstante, todo se vino abajo. En el tramo final de la temporada, el Chelsea les metió una dolorosa paliza en la final de Europa League, mientras que en la Premier League una fatal racha de resultados en los últimos partidos los dejó fuera de puesto Champions.
En el arranque de la siguiente temporada, el Arsenal cada vez transmitía más fragilidad. La afición se desconectó del equipo hasta tal punto que se podían ver las gradas del Emirates vacías en algún que otro partido. Tras una racha de siete partidos consecutivos sin ganar, el Arsenal se encontraba hundido en la décima posición de la tabla.
El club actuó de inmediato y el 29 de noviembre de 2019 anunció definitivamente la destitución de Unai Emery. El Arsenal entonces nombró entrenador interino a Lumberg, histórico jugador de la época de los invencibles. Pero el equipo continuó a la deriva. El Maniri goleó al Arsenal por cero goles a tres en su propia casa.
Pep Guardiola lo celebraba en la banda, pero su asistente, Mikel Arta, tenía sentimientos encontrados. En su etapa como jugador vistió la camiseta del Arsenal durante cinco temporadas y seguía sintiendo un enorme cariño por el club. Cco días después de aquel partido, Artonó el City y se convirtió en nuevo entrenador del Arsenal.
La situación era totalmente límite y para intentar salvar el proyecto, trajeron a un tipo que ellos mismos habían rechazado por falta de experiencia el año anterior. El propio entrenador reconoció sentirse aterrorizado nada más llegar y entre toda esta incertidumbre comenzó la era Mikel Arteta. Arteta llegó con una idea de fútbol muy clara heredada de Guardiola, pero rápidamente se dio cuenta que el Arsenal no tenía la capacidad para jugar de esa forma.
El equipo terminó en octava posición en Premier League, su peor posición liguera en 25 años. Por ello, Artorizó la solidez defensiva y convirtió al Arsenal en un equipo mucho más ordenado y peligroso al contraataque. Y contra todo pronóstico, el Arsenal eliminó al Manchiri, derrotó al Chelsea en la final y se proclamó campeón de FA Cup en 2020, un título que nadie esperaba y que Artistó en apenas unos meses después de llegar.
En el comienzo de la siguiente temporada, el Arsenal ganó la Community Shield tras vencer al Liverpool en la tanda de penaltis. La afición del Arsenal se empezó a ilusionar con el proyecto de Arta, pero aquellas victorias no podían tapar la realidad del club. A causa de la crisis por la pandemia mundial, el Arsenal anunció el despido de 55 trabajadores del club ese mismo verano de 2020.
despidieron hasta Ganersaurus, que sobrevivió a la extinción de los dinosaurios para ser la mascota del club. Se comenta que lo cambiaron por una planta, además del pequeño Gunersaurus, otros importantes directivos también salieron, lo que obligó a reestructurar por completo el área deportiva y aquella crisis institucional terminó explotando sobre el céspez.
El Arsenal firmó su peor arranque liguero en casi 40 años y en la jornada 15 cayó hasta la 15inta posición. estaban a solo cuatro puntos del descenso. La ilusión que generó la FA Cap se había desvanecido por completo y la afición ya no veía a Arteta como un salvador. Justo en ese momento de máxima presión, Artiajó a Estados Unidos para reunirse con los propietarios del club.
Juntos diseñaron una estrategia a largo plazo para transformar al Arsenal en un superclub moderno y devolverlo a la élite del fútbol. Aquella temporada terminaron de nuevo octavos en Premier League, esta vez fuera de cualquier competición europea. Un absoluto desastre, pero aún así la directiva iba a muerte con Arteta.
Y en 2021 se convirtió en el equipo que más gastó de toda Europa. Pero la revolución iba mucho más allá de los fichajes. El Arsenal se desprendió de muchos jugadores veteranos muy importantes y Arteta dejó claro que nadie estaría por encima del proyecto. Cuando Aubameyan cumplió un código interno, fue apartado inmediatamente de la capitanía y del equipo.
No solo querían construir un gran equipo, querían construir una cultura de trabajo y una mentalidad ganadora. Poco a poco estos cambios dieron resultados y en 2022 dieron un salto hasta el quinto puesto. Pero el equipo que realmente tenía en mente Mikel Arteta todavía estaba por llegar y todo empezó a cambiar de verdad en la temporada 2022-2023.
Tras un inicio espectacular, el Arsenal se impulsó sorprendentemente a lo más alto de la tabla y se presentó como candidato sorpresa al título. El Arsenal perdió el primer gran duelo por la Premier ante el Manchester City, pero el conjunto de artetas se rehizo y llegó al mes de abril. como líder en solitario.
Sin embargo, aquella primavera se convirtió en una auténtica pesadilla. El Arsenal empató tres partidos consecutivos justo antes de visitar al Etiad. Allí, el Manchester City se impuso por cuatro goles a uno y asestó el golpe definitivo al campeonato. Los Gunners habían peleado el título hasta el final, pero se le fundieron los plomos en el tramo final de temporada.
Aún así, habían dado un salto de 15 puntos en la clasificación y habían metido 28 goles más que el año anterior. El equipo ya jugaba mucho mejor y sus jóvenes atacantes estaban demostrando ser ya mucho más determinantes. Pero a pesar de la evidente mejoría, el Arsenal estaba peleando con unos locos de la cabeza llamados Manchester City que no paraban de ganar títulos.
De hecho, ganaron ese año el triplete. Para ganar la Premier ante estos animales, necesitaban alcanzar la perfección y por ello se reforzaron en el mercado de fichajes con una gran incorporación por posición. David Ryan en la portería, Timber en la línea defensiva y Kai Hbert en ataque. Pero su gran inversión fue en la sala de máquinas.
El Arsenal pagó más de 100 millones de libras por Declan Rice. Lo convirtieron en el fichaje más caro de su historia y el futbolista inglés más costoso de todos los tiempos. El Arsenal comenzó la temporada 23-24 con una declaración de intenciones. Ganó la Community Zelda al Manchester City en Wembley.
En la Premier League el equipo arrancó con buen pie y en la jornada 8o recibió al City en el Emirates Stadium. Aquel partido fue una auténtica batalla táctica, mucha tensión y pocas ocasiones. Entonces, en el minuto 86 apareció Martinelli, disparó desde la frontal y tras un rebote el balón acabó dentro de la portería. El Emiratge explotó.
Aquello no fue una victoria cualquiera. El Arsenal llevaba desde diciembre de 2015 sin ganarle al Manchester City en la Premier. Contra Guardiola llevaban 12 derrotas consecutivas. El Arsenal sintió que por fin había roto la barrera mental ante su mayor verdugo. Pero poco después llegaron las primeras dudas. El Arsenal cayó ante el Newcastle en un partido marcado por una enorme polémica que hizo estallar Arteta como nunca.
Absolute disgrace absolute disgra. Y en diciembre todo empezó a torcerse. De cinco partidos el Arsenal perdió tres y empató uno. El juego no terminaba de convencer y Arteta todavía estaba tratando de encajar piezas tan importantes como Rise y Kai Hberts. Entonces, en aquel invierno, el técnico llevó al equipo a entrenar a Dubai para resetear tanto táctica como mentalmente.
Y allí, bajo el Sol de Oriente algo hizo click. Ha comenzó a jugar como delantero centro, dando al Arsenal una referencia física arriba. David Raya aportó seguridad bajo palos y una salida de balón mucho más limpia. Rise era un box to box con una capacidad física increíble para aparecer por cualquier lado del campo. Todo esto se unió a la base que ya funcionaba.
Saka y Martinelli sembraban el caos por las bandas, mientras que Salivá y Gabriel se consolidaron como la mejor pareja defensiva de toda Europa. El equipo de la temporada anterior había sorprendido por su fútbol eléctrico, pero ahora habían añadido una fortaleza defensiva tremenda y eran mucho más físicos. Tras la concentración de Dubai, el Arsenal encadenó ocho victorias consecutivas, varias de ellas por paliza y prácticamente sin encajar goles.
En ese momento visitaban el Etiaz en un partido crucial por el campeonato. Ahí el Man City solía destrozar a los rivales, pero esta vez la defensa del Arsenal secó por completo al equipo de Guardiola que solo consiguió disparar una vez entre los tres palos. El combate resultó nulo, 0 a0. Todo seguía totalmente abierto.
A diferencia de la temporada anterior, el Arsenal no se derrumbó en el tramo final. De los últimos 18 partidos ganó 16, pero hubo un partido que lo cambió todo. Una derrota ante el Aston Villa de Una y Emery, su exentrenador. Aquella derrota en su propio estadio les arrebató cruelmente el campeonato de liga.
El Arsenal había firmado una temporada absolutamente descomunal. hicieron 89 puntos, el segundo mejor registro en la historia del club por detrás de los invencibles. Pero ni siquiera eso era suficiente contra el City, que volvió a proclamarse campeón por cuarta vez consecutiva. Parecía una máquina imposible de derribar. Sin embargo, en la siguiente temporada la sensación era distinta.
El Manchester City se estaba desmoronando y sentían que por fin podía ser su temporada, pero nada salió como esperaban. El Arsenal no paraba de acumular jugadores lesionados. Arteta perdió piezas clave durante todo el año. Además, el director deportivo Edu dimitió de forma repentina y el club decidió no fichar en invierno a pesar de que necesitaban refuerzos.
A pesar de todos estos contratiempos, en Champions derrotaron al vigente campeón de Europa y avanzaron hacia las semifinales. Pero allí el Paris Saint-Germain acabó con el sueño de los Gunners. En la Premier League, el Arsenal pasó de 89 a 74 puntos y por primera vez en años el proyecto de Arteta parecía haber dado un paso atrás.
Llevaban 3 años consecutivos siendo el segundo mejor equipo de Inglaterra y los aficionados rivales se lo recordaban una y otra vez, eran los eternos segundones. Pero ese verano los propietarios invirtieron casi 300 millones de euros con un único objetivo, haber construido definitivamente el Arsenal que Arteta siempre soñó, un Arsenal campeón.
Aquel verano el Arsenal quemó los barcos. Era ahora o nunca. El club reforzó todavía más una defensa ya temible con Piero Incapie, Cristian Mosquera y un Danés. Cristian. En el medio campo añadió control y jerarquía con Martín Zubimendi. Arriba sumó más desequilibrio con las incorporaciones de Non Maduke y Everet Chiece.
Pero el fichaje más esperado fue una pieza que hacía años echaban de menos en el Emirates, un delantero centro. Pero no ficharon a uno cualquiera, ficharon a un vato que había metido 54 goles y que los celebraba con la máscara del villano de Batman, un tipo que había destrozado al Manchester City con el Sporting y que el Arsenal quería que también los destrozara en Premier League. Y la temporada arrancó.
A pesar de caer ante los vigentes campeones en Anfield, el Arsenal dejó claras sus intenciones desde el primer momento. Ya en la jornada 10 se habían establecido como líder destacado de la Premier con seis puntos de ventaja. En Champions League derrotaron al conjunto más en forma de Europa y lideraron la liguilla con un pleno de victorias.
En esos ocho partidos solo encajaron cuatro goles. Pero no solo defienden de maravilla, el equipo ataca tan ordenado que cuando pierde el balón puede presionar rápidamente y robar el balón lo antes posible. Además, el Arsenal se doctoró definitivamente en las jugadas a balón parado. Alcanzaron unos datos nunca antes vistos en la Premier.
Casi un tercio de sus goles son a balón parado esta temporada y esto no era casualidad. El asistente Nicolay B estudiaba el detalle este tipo de jugadas y el canal de Cristian Nieto. Entonces, no pudo evitar suscribirse y siguió analizando jugadas. Muchos entrenadores rivales elogiaban el nivel del Arsenal, pero también existieron muchas críticas por el nivel de juego del equipo, sobre todo con la calidad de los jugadores que tenían.
Y es cierto que su juego no era tan vistoso, pero aquel equipo estaba profundamente condicionado por la presión máxima de por fin volver a ganar una Premier y esa presión volvió a sentirse en el temido mes de abril. El conjunto de Arteta perdió de forma sorprendente por 1-2 en casa ante el Bormut.
Justo después visitaban el Etti Stadium para jugar ante un Manchester City que ya les estaba pisando los talones de nuevo. Un gol de Halland en el minuto 65 firmó la victoria del City por dos goles a uno. Todas las alarmas se encendieron de nuevo en el norte de Londres. El City ya los había alcanzado y les arrebató el primer puesto por diferencia de goles.
Pero eso no era todo. También habían perdido la final de Copa y ya estaban fuera de la FA Cup. La posibilidad de volver a quedarse en blanco era aterradora. En el siguiente compromiso, un solitario gol de Ece puso en ventaja a los Gunners en el minuto 9, pero tras aquel tanto les pesó la ansiedad, parecían indecisos sobre si mantener la ventaja o ir a por más.
Al final se aferraron desesperadamente a su ventaja de un gol hasta que el pitido final provocó una explosión de alivio. El Arsenal volvió a jugar de nuevo en casa ante el Fulham y esta vez volvió a parecerse a un equipo más eléctrico de temporadas anteriores. Jugó con una fluidez y una valentía que hacía tiempo que no se veían.
resolviendo el partido antes del descanso y las buenas noticias no acabaron ahí. Dos días después, el Manchester City se dejó dos puntos ante el Everton. De repente, el Arsenal volvía a depender de sí mismo, se colocaba el líder en solitario y ya no necesitaba mirar diferencia de goles. No obstante, todo volvía a torcerse por momentos en las afueras de Londres.
El pie de David Raya salvó al Arsenal. Ya en el minuto 83, Odgar cogió el balón, dirigió las operaciones, mantuvo la calma y encontró el hueco perfecto para Leandro Trosart que definió con sangre fría al fondo de la red. El Arsenal tumbó la muralla local y se puso 0 a 1. Parecía hecho, pero el Arsenal llevaba demasiados años abonado al sufrimiento como para tener un final tranquilo.
En el minuto 95 llegó el empate del West Ham, pero de repente el bar empezó a revisar la jugada. 5 minutos de tensión absoluta hasta que llegó la decisión final. Falta sobre David y Raya. El gol no subió al marcador y el Arsenal volvió a sobrevivir. En el siguiente partido recibieron al Barley.
Kai Hvert abrió la lata en un gol de cóner. El Arsenal acababa de establecer un nuevo récord histórico en la Premier con 18 goles de cóner en una misma temporada. La tensión de un momento tan crucial volvió a palparse durante los minutos restantes, pero con el 1 a0 final estaban a tan solo un paso de tocar la gloria, por lo que tanto habían luchado durante muchos años.
Entonces llegó el 19 de mayo de 2026. La plantilla del Arsenal se reunió en su campo de entrenamiento de London Conley para presenciar el partido entre Bormudh y Maner. Tras 90 minutos de máxima tensión frente al televisor, el árbitro pitó el final en el Vitality Stadium con resultado de 1 a 1. El Arsenal era oficialmente nuevo campeón de Inglaterra.
Días más tarde, en el campo del Crystal Palace levantaron el título de Premier League y quién sabe si en vez de uno son dos. Si bienes del futuro, coméntalo. Pero realmente este título significa mucho más para el Arsenal. Ahora son campeones con un equipo joven, hambriento y en sus mejores años, justo cuando sus mayores rivales por la Premier están tratando de reconstruirse.
Este es el triunfo de un proyecto a largo plazo en el que muy pocos confiaron cuando las cosas no iban bien, pero un hombre mantuvo su fe inquebrantable durante años y finalmente lo consiguió. 22 años después, el Arsenal vuelve a estar en lo más alto.