La increíble historia de Bubbles, el chimpancé que acompañó a Michael Jackson y que aún sigue vivo a sus 43 años –

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Durante los años 80 y 90, Michael Jackson no solo llamó la atención del mundo por su música, sus conciertos y su extravagante estilo de vida, sino también por la peculiar compañía que lo acompañaba a todas partes: un chimpancé llamado Bubbles.

El famoso cantante adoptó a Bubbles cuando apenas era un bebé a mediados de la década de los 80. Desde ese momento, el chimpancé se convirtió rápidamente en mucho más que una simple mascota. Bubbles pasó a formar parte del círculo íntimo del Rey del Pop y comenzó a acompañarlo en prácticamente todas sus actividades diarias.

El chimpancé viajaba junto a Michael Jackson alrededor del mundo, aparecía en sesiones de fotos, entrevistas y eventos públicos, e incluso convivía con él dentro de su famosa residencia. La relación entre ambos llamó enormemente la atención de los medios de comunicación y convirtió a Bubbles en una figura reconocida dentro de la cultura pop de aquella época.

Muchas imágenes del artista junto al chimpancé dieron la vuelta al mundo, alimentando aún más el misterio y la extravagancia que rodeaban la vida de Jackson. Para millones de personas, Bubbles era simplemente otro símbolo del universo excéntrico que caracterizaba al cantante.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la situación comenzó a cambiar.

A finales de los años 90, Bubbles dejó de ser el pequeño y dócil chimpancé que Michael había adoptado años atrás. Al alcanzar la adultez, el animal se volvió mucho más fuerte, territorial y difícil de controlar, algo completamente natural en chimpancés adultos.

Debido a su tamaño y comportamiento cada vez más agresivo, mantenerlo dentro de un ambiente doméstico ya no era seguro ni adecuado. Fue entonces cuando Michael Jackson tomó la decisión de trasladarlo con Bob Dunn, un entrenador de animales que había ayudado originalmente al cantante a conseguir al chimpancé.

Tiempo después, cuando el rancho de Bob Dunn cerró sus instalaciones, Bubbles fue trasladado al Center for Great Apes, un santuario especializado ubicado en Florida dedicado al cuidado de grandes primates rescatados o retirados del entretenimiento.

Actualmente, Bubbles tiene 43 años y continúa viviendo en dicho santuario, donde recibe atención especializada y una vida mucho más adecuada para su especie. Según diversos reportes, parte de los gastos relacionados con su cuidado continúan siendo cubiertos gracias al legado económico dejado por Michael Jackson.

Años después de la muerte del Rey del Pop, la historia de Bubbles sigue siendo una de las más sorprendentes y comentadas dentro de la vida personal del artista, recordando al mundo una etapa muy particular y extravagante de la cultura pop internacional.

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