El HOMBRE que DESTROZÓ a PELÉ Saliendo de Fiesta –

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El HOMBRE que DESTROZÓ a PELÉ Saliendo de Fiesta
Romario marcó más de 1000 goles en su carrera sin entrenar. Sí, escuchaste bien. Sin entrenar. Este tipo literalmente decía, “Yo no soy atleta, soy goador, ¿para qué voy a practicar?” Y se iba de fiesta todas las noches. Llegaba al estadio con la ropa del día anterior y con cara de no haber dormido. Sus entrenadores ya no sabían qué hacer con él.
Bobby Robson dijo que era prácticamente un vago, pero cuando empezaba el partido se transformaba en un monstruo. Karen lo llamó lo más aterrador de su vida. Esta es la historia del brasileño que demostró que el talento puro puede vencer cualquier disciplina y como su rivalidad con Bebeto casi destruye a la selección de Brasil antes del mundial del 94.
Pero antes de ser el delantero más letal de los 90, Romario era un niño que literalmente no podía ni jugar al fútbol. Nacía en una favela en la pobreza absoluta y por si eso fuera poco, tenía asma crónico. La enfermedad era tan grave que los médicos le prohibieron hacer cualquier tipo de ejercicio físico. Imagínate eso, nacer en Brasil, el país del fútbol, no poder ni correr detrás de una pelota.
Durante 4 años, Romario solo podía ver desde la ventana como los otros niños jugaban. Pero entonces su padre consiguió juntar suficiente dinero para salir de la favela y milagrosamente el asma desapareció. A los 7 años lo llevaron a hacer pruebas en la escuela de fútbol. Ahí demostró sus grandes cualidades, velocidad explosiva, regate imposible, definía como un adulto en el cuerpo de un niño.
Durante 7 años estuvo arrasando en esa escuela de fútbol hasta que Wilson, unos jador del Vasco de Gama, quiso ficharlo. Pero los entrenadores dijeron que no, era muy bajito y no iba a servir. Lo que no sabían es que había cometido un grave error. Wilson siguió apostando por él y lo llevó al Hollaria Fútbol Club, equipo modesto. Y en tan solo un año, Romario se convirtió en el máximo golador con tan solo 15 años y jugando contra adultos.
El Vasco volvió a llamar queriendo corregir su error, pero el horario se negó y Romario se quedó un año entero sin jugar. En 1982 finalmente llegaría los juveniles del Vasco de Gama y ahí es donde comienza la leyenda, porque en ese mismo momento otro delanteros brasileños estaban haciendo como Estrella Bebeto y su rivalidad estaba a punto de definir una era del fútbol.
En verano del 85, con apenas 19 años, Romario dio el salto al primer equipo del Vasco. Estuvo tres temporadas donde ganó dos campeonatos carioca y se convirtió en el delantero más letal de Brasil. Y esto hizo que le abriese las puertas a la selección. Su primera aparición sería en los Juegos Olímpicos de Seú de 1988 donde marcaría siete goles y se convertiría en el máximo goador.
A pesar de todo, perdieron la final, pero Romario acaba de anunciar al mundo que aquí estaba él y no tardó mucho en dar el salto a Europa, ya que el PSV indomin se lo llevó a Holanda. En su primer partido sorprendió a todos, marcó un hattrick. En cinco temporadas jugó 145 partidos y marcó 129 goles, tres ligas, dos copas y tres trofeos de máximo goador.
Pero mientras Romario arrasaba en Europa, Bebeto, su rival, firmó por el Flamengo y es que empezó la rivalidad más épica del fútbol brasileño. Romario era caos, indisciplinado, rebelde. Bebeto era orden, disciplina, trabajo duro. Eran apuestos totales y los dos querían ser el mejor delantero de Brasil. En 1990 llegó el primer mundial de Romario y fue un desastre.
llega lesionado, apenas jugó y Brasil cayó en octavo, pero volvió a Holanda y siguió metiendo goles temporada tras temporada y en 1993 el Barcelona de Johan Cruff vino a buscarlo. Cruff pagó 8,000ones de euros, el fichaje más caro de la historia de la liga y Romario en su presentación prometió algo.
Voy a marcar 30 goles esta temporada. Y es que había un detalle en esta decladación. Bebeto había marcado 29 con el Deportivo La Coruña la temporada pasada. Y es que esto no era una promesa, era una declaración de guerra. El brasileño empezó de la mejor forma posible. En su primera jornada marcó un hattrick, mes y medio después marcó otro hattrick.
Los defensas españoles no podían con él. Stoikov dijo, “Romario solo entrena cuando tiene ganas. A veces llega, toca dos pelotas y se va, pero en el partido es de otro planeta. En enero del 94 se disputaba el clásico Barcelona contra el Real Madrid. Romario volvió a dar una exhibición, marcó tres goles, que eran un resultado de 5-0, pero entre bambalinas Romario tenía una rutina.
Sábado por la noche fiesta hasta las 6 de la mañana. Domingo partido a las 5 de la tarde. Su teoría era clara. La noche mi amiga, cuando salgo soy feliz y cuando soy feliz marco goles. Cruff lo sabía esto perfectamente, pero no podía hacer nada porque funcionaba. Y es que una de las anécdotas más legendarias que tenemos de Romario en su etapa en el Fútbol Club Barcelona llegaría en febrero.
Se acercaba el carnaval y Romario pidió días libres extras. Criff le dijo, “Si mañana marcas dos goles, te doy dos días más.” Minuto 8o, marcó el primer gol. Minuto 23 marcaría el segundo y lo que viene a continuación dejó incrédulo hasta el propio Cruis. Romario miró al banquillo diciendo, “Ya está, sácame.” Se duchó y se fue al aeropuerto.
Le dijo a Cruff, “Mi avión sale en 40 minutos.” Y se fue a Brasil. Una semana después volvió y marcó un hatck. Esa temporada el Barcelona iba segundo y en la última jornada de liga se enfrentaba contra el Sevilla. El Deportivo de Bebeto iba primero y necesitaban ganar sí o sí el encuentro. En el minuto 70 el marcador iba 2-2 y ahí es cuando apareció Romario.
Marcó el gol de la victoria y el Fútbol Club Barcelona salió campeón. Acabó temporada con 32 goles, siendo el pichiche indiscutible. Una semana después se disputaría la final de la Champions. El Barcelona se enfrentaba contra el Ace Mila, pero este partido fue humillante, perdió 4-0 y sin duda fue la peor noche de la vida de Romario.
Pero el brasileño no tenía tiempo para lamentarse, ya que en dos semanas empezaba el mundial. El seleccionador convocó tanto a Romario como a Bebeto. Se odiaban incluso en el avión. Bebeto se sentó delante y Romario detrás. Y justo antes del mundial explotó algo inesperado. La esposa embarazada de Bebeto fue asaltada a punta de pistola.
Al mismo tiempo, el padre de Romario fue secuestrado durante 6 días. Romario llegó a la concentración y Bebeto estaba esperándolo. Se abrazaron, lloraron juntos y aquí fue donde la rivalidad murió. Y así fue el comienzo de una dupla imparable. En el primer partido, Romario asistió a Bebeto. En el segundo partido, Romario marcó y Bebeto volvió a marcar de rebote.
En los octavos, Romario volvió a asistir a Bebeto. Brasil llegó a la final contra Italia. El partido había quedado 0-0 y se fue a los penaltis. Romario ya había hecho su trabajo, cinco goles en el torneo y aquí ocurrió el mítico penalti de Vale. Brasil salió campeón y Romario era considerado el mejor jugador del torneo. Tenía tan solo 28 años y estaba en su pic absoluto.
Pero tan solo tres meses después Romario no volvió de las vacaciones. Llegó tarde tres semanas y Joan Cff al ver esto explotó. En este momento la relación se rompió. Romario solamente jugó 10 partidos más y en enero pidió el traspaso. Se fue al Flamengo. Romario decía, “El dinero no me hace feliz.” De esta forma, Romario abandonaría Europa para irse al Flamengo, un equipo que era un desastre.
Estuvo tan solo año y medio hasta que volvió a Europa. Y es que ficharía por el Valencia. Luis Aragarragonés era entrenador y la primera semana tuvo una charla con Romario. Tuvieron una calorada discusión y se fue cedido de nuevo a Brasil. De nuevo se volvería a ir al Flamingo. Durante su segunda etapa fue una de sus mejores temporadas.
Marcó 35 goles, ganó la Copa América y la Copa Confederaciones con Brasil y volvería a Valencia ese mismo verano. Ahora el entrenador era Banano que lo adoraba. lo llamaba el jugador de dibujos animados, pero se lesionó y cuando volvió Baldan había sido despedido. Entró Ranieri que venía con el estandarte de tener una disciplina militar y Romario por su personalidad acabó sentándolo en el banquillo y tan solo jugó siete partidos donde marcó dos goles.
De nuevo volvió otra vez al Flamengo donde marcó 35 goles en 40 partidos. El Mundial de Francia estaba a la vuelta de la esquina pero en mayo el brasileño cayó lesionado. Zago, el seleccionador, dudó una semana antes del Mundial anunció la lista. Romario encendió la televisión y su nombre no apareció. Rompió a llorar y su carrera en Europa había terminado y tenía una obsesión, alcanzar los 1000 goles e igualar a Pelé.
En el 2000 volvió al Vasco de Gama, ganó el Mundial de Clubes, volvió a ser llamado para la selección en el clasificatorio del Mundial de Corea. Romario se convirtió en el máximo goador de la eliminatoria, pero Colari no lo convocó para el mundial. Brasil ahora sí ganó sin él. Tenía 36 años y se había quedado fuera de la selección para siempre.
En este preciso momento, Romar se convirtió en un nómada. Pasó por Fluminense, Pasco da Gama, Miami, Australia, solo buscando los 1000 goles. Pele dijo, “Deberá retirarse, está haciendo el ridículo.” El 20 de mayo 2007 con 41 años, Romario se encontraba en un partido con Vasco da Gama. En el minuto 77 pitaron un penalti, Romario lo tiró y lo marcó.
El estadio entero correó su nombre. Había igualado a Pelé según sus cuentas, pero después de esto anunció su retirada. Romario terminó con más de 1000 goles según él, 772 según la FIFA, campeón del mundo, leyenda del Barcelona, pero también eran disciplinado, polémico, imposible de entrenar. Después de esto se metió en política y se convirtió en senador de Brasil.
Y la verdad que la historia de Romario es bastante sorprendente porque a pesar de su indisciplina se convirtió en una leyenda. Y si te ha gustado esta historia, yo te dejo la última que hice de Eric Antoná. La verdad que un personaje como Romario y también tiene un anécdotas bastante bastante top. Nos vemos por ahí.